la MAS precari@

Mis disculpas…

Marzo 28th, 2007

Uno de los pocos modos de comprender a una victima la violencia de género, desgraciadamente,  es haberla vivido de algún modo o desde alguna perspectiva o posición, una simple reflexión a la que llego después de ver la carencia de empatía de muchas de las mujeres que se encuentran a mi alrededor.

Vemos todos los días en la televisión noticias, una asesinada, otra asesinada, otra mas…y escuchamos comentarios tipo ‘pobre…que hijo de puta…hay mas cada día…’ y realmente, la mayoría, no son apenas conscientes de lo que están viendo y diciendo….De pronto un día, esto mismo le ocurre a alguien muy cercano, pero con la diferencia de que una no acaba muerta, circunstancialmente y fruto de no se si es suerte, logra escapar en ese mismo instante, 5 minutos mas tarde de ser amenazada con un arma, y lo denuncia, juicio rápido, orden de alejamiento, miedo, dolor e incertidumbre. Todo ello seguido de desconfianza, más miedo, trauma  y un poco de ostracismo por parte de personas que, sin tener absolutamente ningún conocimiento de su historia y de su sufrimiento, se imaginan otra historia que nada tuvo que ver con la real. Y es que todos ellos, se preguntan: ¿por que llegó a eso? ¿no lo viste venir? ¿no desconfiabas de que podía llegar a agredirte físicamente viendo el modo en el que llevaba la relación? PUES NO, no te lo imaginas, es muy simple, pero para  la mayoría de las personas que no han tenido la ‘desgracia’ de vivir la violencia de genero en su cuerpo es mas que complicado, y no dejan de pensar en ‘por ques’ que ningún sentido tienen desde ese planteamiento.

Una mujer, en el momento en el que es agredida físicamente, ‘ya no es mujer’ (supongo que comprendéis el sentido al que me refiero), pero es que YA NO ES PERSONA, lo ha dejado de ser posiblemente hace un tiempo, un tiempo en el que ha pasado a ser una sombra, un fantasma, una proyección de lo que su pareja maltratadora quería que fuese. Y es ahí, en ese preciso momento, cuando tú misma crees que tu vida no vale nada, y tu propio criterio ha desaparecido de tu mente para hacerle el sitio al de él asumiéndolo tú como tuyo, el momento de la agresión física, que no es mas que la culminación, el remate, la ‘guinda’, el clímax del maltrato, el final, su máxima expresión, que es ‘realizada’ después del trabajo previo…, sucede cuando el maltratador, en alguna parte de esa mente misógina y machista, considera que es lógico y normal, que además es justo y además, piensa que no te va a extrañar ni que vas a responder de algún modo.

 Que decir cabe, que ese maltratador, del que una inocentemente se enamora (no, no lo aparentan, ni lo mas mínimo, de hecho suelen ser ’socialmente correctos’ muchos de ellos) se aprovecha de ese sentimiento o emoción que una le transmite y lo transforma, poco a poco, minuciosa y lentamente, en dependencia, y de la dependencia, a la desaparición de criterio, y…el resto, ya es conocido.

Y esta es mi visión,  yo lo he vivido, y hoy en día vivo sus consecuencias, cada día algo me sorprende, una mirada, un comentario, un gesto, y siempre con esa sensación de tener que estar explicándome, incluso excusándome por haber sido victima y ‘no morir en el intento’. Y, lo que más me duele y me frustra es cuando esas actitudes vienen de mujeres, demostrándome cada día la necesidad de herramientas que ayuden a la sociedad y sobre todo a las mujeres, a la comprensión de esta problemática y de su gravedad, sin eso, no hay nada, absolutamente nada. Por supuesto que hay mujeres y hombres que lo entienden perfectamente, no muestran indiferencia y luchan contra ello con todo su potencial (como las personas que han llevado a cabo esta iniciativa) , y, poco a poco, van consiguiendo que cada día personas se vayan dando cuenta de la realidad del problema.

Posiblemente muchas mujeres tengan otras opiniones diferentes, esta no deja de ser la mía, fruto de una reflexión personal, que a su vez, es fruto de una experiencia también personal, pero, eso si, he de decir que esto me ha dado mas fuerzas para luchar en contra de la violencia machista; en esto, no considero que ‘no haya mal que por bien no venga’ porque en este contexto sería una  atrocidad afirmarlo, pero sí me ayuda a entender mejor el problema, y, sobre todo, a comprender la necesidad de la lucha de mujeres por acabar con la violencia de genero y demás agresiones que venimos sufriendo desde los orígenes de esta sociedad, de la sociedad patriarcal.   

Precaria a los 20, a los 30 y lo que me queda

Marzo 5th, 2007

Hola a tod@s. Mi testimonio tampoco es el más precario ahí va. Desde que empecé a trabajar como asalariada, a los 19, no he parado de tener empleos más que precarios, cobrando una miseria, trabajando muchísimo, sin contrato, sin posibilidad de cobrar el paro, etc, etc… Soy Graduada Social y he trabajado durante muchos años en departamentos laborales, dando consejo sobre derecho del trabajo. Conozco este mundillo y os puedo asegurar que a la mayoría de abogados laboralistas les importa un pepino los derechos de los trabajadores y ellos mismos aconsejan a sus clientes formalizar contratos basura, hacer mobbing a los empleados y muchas más cosas en las que mejor no me meto. Cada día leo en los periódicos cierres de fábricas, despidos colectivos, expedientes de regulación de empleo y sin estar justificados económicamente.

Sobra decir que nunca he podido y seguro que nunca podré independizarme y no me queda otra que pagar un alquiler y compartir vivienda. En lugar de estar oprimida por el banco tal o la caixa cual mi opresor se llama pepito, dueño de la casa, o juanito, mi jefe explotador que se forra a mi costa. No tenemos salida de ninguna de las maneras y de ninguna manera de siento independiente y supermujer del siglo XXI por ser trabajadora. Trabajo porque no me queda más remedio, porque si no… de qué viviría?  

Después de años trabajando precariamente y en casa de mis padres decide probar suerte fuera así que ahora estoy en la “maravillosa” cuidad de Dublín y no veo el momento de salir de aquí, ya que, aunque no me gusta, el empleo es digno. Ni me planteo volver a la espein, me parece humillante que me ofrezcan salarios de 600 EUR mensuales a los 30, como me han ofrecido muchas veces. Tenemos una dignidad!!!Ánimo a todas!!! Hay mucha gente ahí fuera dispuesta a ayudar, al igual que hay mucha gente sumisa y con la autoestima bajísima. Pero yo no he nacido con ese defecto y nunca he perdido mi tiempo estando guapa y hacienda tal y cual como le gusta los demás. No podremos evitar la explotación, ni las desigualdades ni las injusticias, pero con nuestro pequeño grano de arena podemos hacer que cada vez sean menores, y quién sabe, quizás algún día incluso diminutas.

Rosana. 

Testigo presencial

Marzo 1st, 2007

buenas.. son las 5.30 de la mañana, y abajo de mi casa hay una mujer sola, en su auto, vaya uno a saber pensando en qé.. pero bueno, este es el final de la historia.. mejor contar todo desde el principio…  estaba sentada hablando con mi hermana, y escuchamos unos gritos.. nos callamos y escuchamos unos “socorroooo socorrooooooooo”… nos cagamos hasta los pelos, era una mina q gritaba desesperada… miramos x la ventana, estaba con un tipo, y yo salí a llamar a la policía.. en eso mi hermana me dijo q, en realidad, era ella la q lo perseguía a él.. me qd alucinando.. la policía llegó rápido (se ve q un vecino llamó antes q nosotras).. la mujer estaba en un auto, había salido a correr al tipo (q también salió del auto), pero no lo alcanzó.. (y eso q andaba con unas muletas él…) .. todo el barrio se despertó..  al final resultó ser su marido. andan con problemas matrimoniales, con tramites de divorcio, y se le metió en el auto.. él tenía dos muletas.. una se la partió en la cabeza a ella… y claro, después de eso salió corriendo.. y ella atrás de él gritando… la policía lo anda buscando.. la mujer bien, sí, pero alterada… (no es para menos)…  y q? q pasa ahora?ella está ahí, sola.. la policía se fue.. saben x q?? xq ella.. ella no lo va a denunciar… no quiere…  despertemos x favor.. el 1º paso es ser conciente del problema.. el 2º intentar cambiarlo….
tenemos q defendernos, el dia de la mujer es el 8 de marzo históricamente, pero somos mujeres todos los días del año.. y la lucha debe ser diaria.. armémonos de valentía.. ya se la lleva la grua.. vaya uno a saber cuando la encontrará su marido… y la lleven en un ataud..

¿De qué vale este concurso precario?

Febrero 27th, 2007

Hola. Aprovecho para felicitar la iniciativa. Más allá del concurso, de la estética, del formato “testimonio” que habéis elegido, me resulta interesante, porque visibiliza las diferentes maneras en las que la precariedad nos afecta a las mujeres y pone en valor nuestras vivencias atravesadas por el género. Es bueno escapar de los grandilocuentes documentos sobre la precariedad, de los largos documentos que hablan sobre nosotras, con frecuencia en tercera persona. Construir política desde lo personal ha sido siempre una máxima del movimiento feminista, convertir lo personal en político, partir de lo cotidiano para construir la globalidad.

La política no es aquello que se debate en las grandes salas, la política es todo aquello que nos afecta en nuestro día a día y las estrategias que desarrollamos colectivamente para transformarlo. A través del “testimonio” cada una construye su historia, desde su mirada, y a través del “poner en común” a través de esta herramienta poderosa que es la red, se comparte, se reflexiona, se visibiliza, adquirimos conciencia de que aquello que nos pasa a cada una de nosotras, les pasa a otras muchas mujeres en el mundo. Así construimos lo común, así adquirimos conciencia de lo colectivo. Y construyendo conciencia sobre lo colectivo, es como aumentamos nuestra capacidad de cambiar nuestras realidades sociales.

FUERA DE MÍ

Febrero 26th, 2007

Lunes, doce de la mañana. He pasado gran parte de la noche en el hospital y estoy agotada, más anímica que físicamente, así que no estoy muy lúcida, pero ya han pasado varios días y no quiero dejar pasar más tiempo sin escribir.

Ayer, domingo, era el único día del que podía disponer libremente para dedicarme a mis propios asuntos. No recuerdo cuál fue el último día que pasé en mi casa, tranquilamente, leyendo un libro, dándome un baño o durmiendo más de la cuenta. Tampoco recuerdo, a día de hoy, cuál fue el último día que no tuve que ponerme el despertador. Bueno, a lo que voy: ayer me levanté y fui a casa de mi abuelo. Es un fastidio, pero asumo que cuatro o cinco horas a la semana van dedicadas a darle explicaciones a mi abuelo de por qué no tengo pareja (le espanta que a mi edad no piense en casarme, aunque sólo tengo 24 años), por qué vivo sola, porqué no tengo un título universitario… Vamos, el por qué de que no sea como se supone que debería. Y en oír por enésima vez sus explicaciones de por qué se peleó con el frutero tal o cual día. Mi madre y yo vamos a verle en días distintos, así no pasa solo mucho tiempo (mi hermana vive en otra ciudad, y mis tíos no se ocupan demasiado de él, así que todo el peso recae en nosotras dos - sobre todo, para qué negarlo, en mi madre). Había quedado con mi madre por la tarde, porque apenas la he visto el último mes, y como tenía algo de tiempo libre le propuse quedar para ir a tomar un café juntas. Cuando llegué a su casa se estaba poniendo el abrigo: “Lo siento, acaba de llamar el abuelo diciendo que se marea, hay que ir al hospital” Me dieron ganas de echarme a llorar; no por él, lo admito, sino porque el escaso rato que tenía reservado “para hacer lo que me diera la gana” acababa de esfumarse. Además, ¡¡Le había visto hacía escasamente una hora y estaba perfectamente!! Bueno, cogí el periódico, cogimos el coche, fuimos a buscarle y fuimos al hospital. Creo que he debido acostarme a eso de las tres y pico. En la sala de espera, para colmo, daban una película horrorosa, Pearl Harbour. El volumen estaba altísimo, por lo que tampoco pude leer el periódico que, prudentemente, había llevado. La película en cuestión es un culebrón pasteloso sobre una tía que se enrolla con un tío, y cuando cree que este ha muerto en la guerra, coge y se enrolla con el amigo. Bueno, resulta que el primer chico en cuestión no había muerto, y cuando aparece y ve el percal acusa a su amigo de “haberle robado su pertenencia” (en este punto decidí dejar de ver la tele y me largué a dar una vuelta).

No es la primera vez que sucede algo así, y asumo que en ocasiones hay que ocuparse de los demás de forma prioritaria, pero siempre me encuentro a mí misma dedicando la mayor parte de mi tiempo libre a algo que no tiene nada que ver conmigo misma: cuidar de otros, trabajar, ayudar a alguien a hacer algo… El jueves pasado llegué a casa a las nueve (prontísimo para lo que es habitual) y en vez de relajarme, dediqué ese pequeño rato a depilarme, porque, por supuesto, también hay que estar guapa.

Ahora estoy hecha polvo, y daría lo que fuera porque, por un día, fuesen otros los que se adaptan a mí, vienen a mi casa en vez de moverme yo, y cuando a mí me venga bien, sin tener que encajar el tiempo de cada día como si fuera un rompecabezas, y me cuidaran.

No se trata del cansancio físico, sino del agotamiento mental que supone estar permanentemente fuera de mí, de priorizar siempre los asuntos de los demás por encima de los míos. Además, cuando decido priorizar mi vida antes que la de los demás, tengo la impresión de que se me juzga… Sobre todo en mi familia. Tampoco quiero que parezca que me autocompadezco por ocuparme de otros, todo lo contrario, no me molesta, pero es agotador en cuanto a que apenas puedo ocuparme de mí misma.

No sé si esto sirve como testimonio de precariedad femenina, pero, por lo menos, es un testimonio de lo que supone ser mujer en mi día a día, porque, aunque no hay una discriminación directa por el hecho de ser mujer, se me presuponen una serie de actitudes y deberes (sobre todo en el ámbito familiar) que me resultan difíciles de imaginar en un hombre.

Irene desde Murcia

Febrero 26th, 2007

Lo me más duele en muchos casos es cómo nos afecta la precariedad a nuestras relaciones afectivas. Tenemos asumida la precariedad en el trabajo pero cuando esta alcanza a tus relaciones personales, como no puede ser de otra manera, es cuando parece que te están robando más de la cuenta. Cuando el poco tiempo del que dispones una vez has terminado la jornada laboral, se ve atacado también por la precariedad, es cuando tu vida efectivamente empieza a hacer aguas por todas partes.

Muchas mujeres, ante la imposición patriarcal histórica de vivir hacia lo doméstico, hacia su círculo social de proximidad, desarrollan una cierta habilidad para abandonar los cuidados y entregarse a la vida pública, como escapatoria de los patrones patriarcales establecidos, como estrategia de resistencia hacia su género. ¿Acaso asumir la vida pública como el horizonte, la medida y la meta de tu vida no es asumir que lo que tanto tiempo ha estado asociado a la masculinidad es realmente lo valioso?¿Acaso abandonar in extremis los cuidados no es asumir la masculinidad como el patrón universal de la realización humana? Son solo preguntas.

La perfección nos oprime

Febrero 23rd, 2007

Hola. La que no envíe su testimonio es porque no quiere, porque razones para airear nuestra vida, visibilizarla y hacer denuncia con ello, no nos faltan. He dedicado mucho tiempo a reflexionar sobre aquello que me generaba angustia, ansiedad, buscando las raíces de ese sentimiento de incertidumbre que ronda nuestras vidas. He examinado cada parte de mi existencia, escarvando, y no tengo fórmulas, aunque sí indicios. En mi caso creo que la imperiosa necesidad de perfeccionamiento apunta a los orígenes de mi ansiedad.

Una vez descubierto este hallazgo, necesito vislumbrar el porqué ese ansia de perfeccionamiento lo tenemos hiperdesarrollado las mujeres. Creo que desde crías aprendemos que tenemos que demostrar todo lo que valemos, todo lo que sabemos hacer. Desde bien pequeñas se nos educa en una terrible responsabilidad hacia los demás, vivir para los demás por encima de una misma. Acabamos creándonos a imagen y semejanza de lo que esperan de nosotras. “Sé buena estudiante, sé simpática, sé dulce y cariñosa, desarrolla habilidades domésticas, cuida de tu padre cuando tu madre no esté, cuida tu imagen, ve a la moda, buscate un buen novio, permítete hacer la loca, pero solo durante esa transición que te conducirá a la madurez”.

Si no te perfeccionas, si no eres las más, será imposible que te manejes en un mundo de hombres, en el que ellos aunque hagan infinitamente menos cosas que tú, aunque tengan menos habilidades, aunque sean más antipáticos, feos y descuidados, siempre tendrán un “plus de oportunidad” por el hecho de haber nacido con pene. Ese malestar que provoca estar dedicada en cuerpo y alma a tu vida social, porque siempre tienes la sensación de que estás descuidando la gran faceta de tu vida: la vida doméstica, genera una ansiedad en las mujeres, que nos pone siempre en el filo de la navaja, en la dicotomía de hacer lo que quieres o hacer aquello que se supone socialmente que has de querer hacer. Esa angustia que nos genera nuestro género se manifiesta en cada una de nosotras de forma diferente.

En unas acaba convirtiéndose en anorexia, en otras en depresiones.Unas acaban asumiendo lo que se espera de ellas para no tener  que vivir enfrentándote al mundo y a ti misma, otras afrontan construirse desde otros principios y la vida se les hace un poco más cuesta arriba en el empleo, en la pareja, en la familia…

¿quién tiene aval suficiente?

Febrero 23rd, 2007

Después de toda una vida viviendo en casa de mis padres, empecé a pensar que necesitaba un espacio para mí. No es que en casa de mis padres no estuviera bien, pero mis hermanos iban creciendo, el piso era demasiado pequeño y yo no sabía ya donde meterme para disponer de un mínimo de intimidad. Tengo un buen trabajo, soy interina y mi sueldo es mayor a la media de lo que cobran la mayoría de jóvenes que conozco. Me costaba dar el paso de tratar el tema con mis padres y el precio de los alquileres no me atraía demasiado. Tras pasar el mal trago de hablar con mis padres, me puse a buscar piso y cuál sería mi sorpresa cuando me di cuenta de que mi buen sueldo no bastaba para alquilar. Todos los caseros me pedían un aval. Mi sueldo de interina no era suficiente aval para poder firmar un contrato de alquiler por una duración de un año. De nuevo tuve que regresar al nido paterno, asumir la derrota de mi búsqueda de la independencia económica y pedirle a mis padres que me avalaran el piso. ¿Cómo alquilan la mayoría de jóvenes? Lo común no es precisamente trabajar para la administración, con un sueldo digno y con una estabilidad más o menos fija, sino más bien todo lo contrario. En definitiva, sigo estando atada a la familia, sigo dependiendo en gran medida de su aval sin el que no tendría acceso a una vivienda y si bien, sí soy mayor de edad para trabajar, no lo soy para tener una vivienda.

Becaria de por vida. Sevilla

Febrero 23rd, 2007

Trabajo en una aseguradora, un empresa con bastante prestigio en España, que se gasta miles de millones en campañas de publicidad y en regalos de promoción semanales para sus empleados. Estudié empresariales y al mes y medio de terminar, entré como becaria en la empresa. Pensaba que había tenido mucha suerte por la rapidez con la que había encontrado un trabajo que tenía que ver con lo mío.

Mi visión empezó a cambiar cuando me dí cuenta de que trabajaba igual o más que mis compañeros y que sin embargo, mi salario me obligaba a seguirme manteniendo en casa de mis padres y a seguir dependiendo de ellos. Cuando en alguna ocasión expresé mis quejas ante mis compañeros, estos me decían todo el tiempo que tenía que estar agradecida porque me estaban enseñando un empleo y además, “me estaban pagando por aprender”. A los meses de yo entrar como becaria entró un becario más en la empresa, en las mismas condiciones que yo.

Lo curioso y humillante fue cuando al poco de que este hubiera entrado le hicieron un contrato por tres meses, mientras que a mí, llevando mucho más tiempo en la empresa, me seguían manteniendo como becaria y con signos de tener pocas posibilidades de continuar. Hablé con el chaval, que andaba preguntándose porque él había promocionado antes que sus compañeras becarias, con más antigüedad y experiencia en el trabajo. Parece ser que intentan no fomentar los contratos a mujeres, porque las responsabilidades domésticas de estas(la posibilidad de que sean madres, sus compromisos conyugales…) impiden que tengan una entrega total al trabajo. Que la futurible opción de ser madre suponga una traba en mi promoción profesional me angustia enormemente, porque es algo que no puedo controlar.

No me están exigiendo que sea mejor en el trabajo, me están despreciando por algo que yo no puedo ni evitar, ni aprender: mi sistema reproductivo. Hasta entonces no había pensado sobre mi maternidad, nunca había pensado en esa posibilidad como algo planteable a corto plazo en mi vida. Desde entonces no paro de preguntarme qué es esa fuerza reproductiva que condiciona de tal manera la vida de las mujeres y nos impide tener las mismas posibilidades que los hombres.

¿No decían que la educación servía para labrarte un futuro?

Febrero 23rd, 2007

Tengo 23 años, llevo trabajando desde los 21. Soy sicóloga de formación y trabajadora de usos múltiples. Cuando terminé el Bachillerato y tuve que decidir qué hacía con mi vida, no tenía nada claro, supongo que como el resto de jóvenes a esa edad. Muchas de mis amigas habían dejado de estudiar cuando acabaron la EGB, porque no les gustaba y querían empezar a ganar dinero pronto. Está claro que empezar a trabajar con 14 años es para hacerlo sin contrato. Algunas empezaron a trabajar en peluquerías y otras como aprendices en talleres de costura y confección. Se pasaban horas y horas trabajando pero luego disponían de más dinero que el resto porque vivían en casa de sus padres. Yo no quería vivir así, aunque me atraía la idea de disponer de mi propio dinero, pero tampoco tenía claro qué quería ser de mayor. Así que me dejé pasar por BUP y luego por COU, dándome tiempo para pensarlo. Cuando se me acabó el plazo, tuve que decidir. Y decidí estudiar. Decidí estudiar porque mis padres no dejaban de decirme que me iba a servir para labrarme un futuro y que de esa manera iba a poder tener un trabajo fijo y cobrar más dinero. Les creí y me puse a estudiar sicología, porque decían que no era difícil y que había un nicho de empleo incipiente, pues las empresas cada vez estaban demandando más sicólogos, con la idea de generar ambientes óptimos de trabajo. La realidad ha sido bien distinta. Desde que terminé la licenciatura no he logrado tener un trabajo medianamente digno. Sólo me propongo llegar a ser “mileurista”, pero ser “mileurista” es un logro que pocos consiguen. He trabajado para distintas asociaciones de carácter social, dependiendo mi salario de las subvenciones que estas recibían. En una ocasión, la subvención tardó en llegar más de lo previsto, y estuve durante tres meses sin cobrar, ya que la asociación no disponía de fondos para anticiparme el salario. Muchas administraciones externalizan parte de los servicios sociales que han de ofrecer, subvencionando a asociaciones, empresas y ong’s. Por lo general, los trabajadores cualificados que ofrecen servicios a la administración lo hacen en mejores condiciones que los que trabajamos para la administración, pero a través de entes ajenos. De esta manera, precarizando el empleo público, la administración se ahorra un pico. Entre mis amigos, no somos los licenciados los que en mejores condiciones trabajamos. Es difícil dedicarte laboralmente a aquello para lo que te has formado y disponer de dinero suficiente para llegar a final de mes. Me siento timada. ¿No decían que la educación servía para labrarte un futuro?

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